keyboard_arrow_right
Sinonimos de ilegal

Prostitutas en cordoba españa prostitutas edad media

prostitutas en cordoba españa prostitutas edad media

En una ocasión, uno de estos defradaudores vendió a un hidalgo un trozo de oveja haciéndolo pasar por carne de buey, por el sencillo procedimiento de coser unos testículos a la pieza de carne.

Su desgracia fue que la cocinera tenía mejor vista que su señor y se dió cuenta del timo. El vendedor fue apresado por la justicia y explusado de la ciudad. Eran los pícaros " una especie de gentes que ni parecen cristianos, ni moros, ni gentiles ", en palabras del protagonista de "La vida del escudero Marcos de Obregón". Es interesante señalar que este numeroso grupo de personas que vivía al borde mismo de la legalidad, formaban toda una organización en la que cada cual cumplía un papel determinado, con su propia jerarquía y con cierto control sobre cada uno de sus miembros.

Los pícaros podían ser "de cocina" pinches auxiliares de cocinero , "de costa" merodeadores de playas y puertos" y "de jabega" timadores de incautos. El origen del pícaro parece estar en el oficio de esportillero -aquél que transporta un producto en espuertas- , oficio que aprovechaban para sisar algo de mercancía con qué comer. El lenguaje utilizado por los bajos fondos era también una característica que lo definía. Era una jerga especial, la " jerga de la germanía ", cuyo empleo constituía un signo de reconocimiento entre los truhanes.

La taberna era la ermita , el bando de tortura era el confesionario , ser ahorcado era casarse con la viuda , al dinero se le llamaba la sangre , a la bolsa de monedas la pelota y a Sevilla la denominaban Babilonia. Y esto atribuimos los del arte a su buena devoción, porque sus fuerzas no eran bastantes para sufrir el primer desconcierto del verdugo. Y, porque sé que me han de preguntar algunos vocablos de los que he dicho, quiero curarme en salud y decírselo antes que me lo pregunten.

Sepan voacedes que cuatrero es ladrón de bestias; ansia es el tormento; rosnos, los asnos, hablando con perdón; primer desconcierto es las primeras vueltas de cordel que da el verdugo. La delincuencia sevillana solía resolver sus cuentas en los llamados " apedreaderos " que había en algunas puertas de la ciudad y en las murallas y barbacanas. Nos cuenta el Padre León , todo un cronista de los bajos mundos, que en ellos se reunían " muchos hombres desalmados, delincuentes, inquietos, valientes, valentones, bravotines, espadachines y matadores y forajidos, gentes a quien no se atrevían las justicias que había en esta gran ciudad, así de la ordinaria, como la de la ciudad, y alcaldes de corte ".

Allí se enfrentaban las bandas rivales, con cuanto material bélico podían hacerse: No pocos fueron los alguaciles que salieron descalabrados cuando intentaron detener a los contendientes.

Pero dejemos que nos lo cuente el propio cronista:. Era tanta la demasía que aquel año había en esto, sin poderlo remedir ni el asistente ni los alguaciles, uno de los cuales se llamaba Marco Caña, famosísimo, de cuyo nombre temblaban todos en Sevilla y aun fuera de ella. No había fiesta ni domingo en que no hubiese alguno o algunos muertos y heridos; y pendencias y guerras tan ensangrentadas que era imposible ponerlos en paz, porque cuando estaban ya muy encarnizados los muchachos se le llegaban a cada lado los hombres de mal vivir que tengo dicho; los cuales venían a vengar sus injurias, y los odios, injurias y pendencias, que entre semana no habían podido vengar.

A río vuelto las vengaban en los apedreaderos y en los palos, que los domingos y fiestas se celebraban, y era tanta la gente que salía la Puerta de Marchena y de Córdoba, y a las murallas y barbacanas, como si fuera para ver justas y torneos. Muchas veces iba el Asistente don Francisco Zapata, Conde de Barajas, grande gobernador, y de gran valor con sus alguaciles y volvíanse como habían ido, sin hacer suerte en ninguno de todos ellos; porque encolumbrando la justicia, se apiñaban y juntaban los dos bandos contrarios y diciendo: Pese a lo que se pueda decir a favor o en contra del ejercicio de la prostitución , lo cierto es que no hemos podido desembarazarnos, a través de los siglos, de la gran contradicción que tiñe nuestro parecer y actitudes a este respecto: Por un lado, se considera a la prostitución como un "mal necesario" de allí que en la mayoría de países no se encuentre prohibida, sino regulada , y, por otro lado, tanto la actividad como sus actores son denostados, objetos de oprobio y marginación.

La antedicha contradicción podemos observarla con nitidez en la sociedad española, para quien, por sus características singulares identificación como baluarte del catolicismo pero también beneficiaria de un crecimiento económico sin precedentes , resulta difícil de sobrellevar.

No vende su cuerpo por placer sino por necesidad. La raíz es la falta de medios económicos. Hemos documentado en Barcelona esclavas que, para pagar su manumisión, habían de prostituirse. Una mujer llegada a una ciudad que no conocía, podía caer en manos de un alcahuete o una alcahueta. La falta de dote para casarse podía obligar a una doncella a prostituirse.

La mujer que sufriera una violación también podía ser una causa para caer en las redes de prostitución. La dificultad de una mujer marcada para casarse podía obligarla a prostituirse". De algunas de estas regulaciones daremos cuenta a continuación:. Al respecto, María del Carmen Perís plantea que, este control municipal trata ante todo de evitar la prostitución clandestina en la ciudad.

Vemos, entonces, que el negocio de la prostitución es objeto de regulación por parte de las autoridades municipales, con la colaboración de la Corona. De aquí tomaremos algunos fragmentos reveladores:. Los concejos, que durante mucho tiempo se contentaron con conceder el monopolio de esta actividad a una casa regentada por un particular, se orientaron progresivamente hacia el establecimiento de mancebías municipales, aunque en muchas ciudades éstas no aparecen hasta la época de los Reyes Católicos; quienes, al constatar el progreso de la prostitución con el desarrollo urbano, autorizaron a los dirigentes su construcción o se la ordenaron.

En Sevilla, la ciudad construyó una serie de boticas para alojamiento de las "prostitutas". En determinadas ciudades, sin embargo, los prostíbulos siguieron siendo propriedad privada.

Es el caso, especialmente, de Murcia y Córdoba, donde pertenecían al cabildo y a particulares. Se multiplicaron a partir de , cuando las autoridades concedieron licencias a todos los que las solicitaron para construir nuevas casas-boticas para prostitutas en la porción de muralla que cerraba el barrio, a cambio de que los beneficiarios la reconstruyesen y cuidasen. En el Reino de Granada, el rey D. Fernando concedió, en , el monopolio de la prostitución a Alfonso Yañez Fajardo, cuya familia lo conservó hasta comienzos del siglo XVII, pero el municipio abrió en una "ramería" concejil competidora.

Podemos notar cómo los municipios no sólo toleraban la prostitución, sino que favorecían la construcción y mantenimiento de los burdeles, lo cual, como veremos a continuación, representaba para estas entidades apreciables ingresos económicos:.

Enclaustradas, las prostitutas no sólo estaban "mejor guardadas" sino que no escapaban a la tasación y su actividad aprovechaba financieramente a las ciudadesxx. Cuando la monarquía concedía a éstas el derecho de abrir un prostíbulo precisaba que recibirían las rentas de su explotación.

Nunca eran administrados directamente sino arrendados o concedidos en monopolio a particulares, los burdeles producían cantidades apreciables. En Albacete, a comienzos del siglo XVI, el burdel estaba arrendado entre 4.

Era éste una tasa anual, del que se ignora el origen y si era igual para las diferentes categorías de mujeres y para todas las ciudades.

Prostitutas en cordoba españa prostitutas edad media -

Renacimiento Concepto, orígenes y causas del renacimiento. El vendedor fue apresado por la justicia y explusado de la ciudad. Su desgracia fue que la cocinera tenía mejor vista que su señor y se dió cuenta del timo. Es el caso, especialmente, de Murcia y Córdoba, donde pertenecían al cabildo y a particulares. Era tanta la demasía que aquel año había en esto, sin poderlo remedir ni el asistente ni los alguaciles, uno de los cuales se llamaba Marco Caña, famosísimo, de cuyo nombre temblaban todos en Sevilla y aun fuera de ella. Sepan voacedes que cuatrero es ladrón de bestias; ansia es el tormento; rosnos, los asnos, hablando con perdón; primer desconcierto es las primeras vueltas de cordel que da el verdugo. En una ocasión, uno de estos defradaudores vendió a un hidalgo un trozo de oveja haciéndolo pasar por carne de buey, por el sencillo procedimiento de coser unos testículos a la pieza de carne. Era prostitutas gava prostitutas en moncada una tasa anual, del que se ignora el origen y si era igual para las diferentes categorías de mujeres y para todas las ciudades. El comentario ha sido publicado. Expansión de las acuñaciones ibéricas.

La raíz es la falta de medios económicos. Hemos documentado en Barcelona esclavas que, para pagar su manumisión, habían de prostituirse. Una mujer llegada a una ciudad que no conocía, podía caer en manos de un alcahuete o una alcahueta.

La falta de dote para casarse podía obligar a una doncella a prostituirse. La mujer que sufriera una violación también podía ser una causa para caer en las redes de prostitución. La dificultad de una mujer marcada para casarse podía obligarla a prostituirse". De algunas de estas regulaciones daremos cuenta a continuación:. Al respecto, María del Carmen Perís plantea que, este control municipal trata ante todo de evitar la prostitución clandestina en la ciudad. Vemos, entonces, que el negocio de la prostitución es objeto de regulación por parte de las autoridades municipales, con la colaboración de la Corona.

De aquí tomaremos algunos fragmentos reveladores:. Los concejos, que durante mucho tiempo se contentaron con conceder el monopolio de esta actividad a una casa regentada por un particular, se orientaron progresivamente hacia el establecimiento de mancebías municipales, aunque en muchas ciudades éstas no aparecen hasta la época de los Reyes Católicos; quienes, al constatar el progreso de la prostitución con el desarrollo urbano, autorizaron a los dirigentes su construcción o se la ordenaron.

En Sevilla, la ciudad construyó una serie de boticas para alojamiento de las "prostitutas". En determinadas ciudades, sin embargo, los prostíbulos siguieron siendo propriedad privada. Es el caso, especialmente, de Murcia y Córdoba, donde pertenecían al cabildo y a particulares. Se multiplicaron a partir de , cuando las autoridades concedieron licencias a todos los que las solicitaron para construir nuevas casas-boticas para prostitutas en la porción de muralla que cerraba el barrio, a cambio de que los beneficiarios la reconstruyesen y cuidasen.

En el Reino de Granada, el rey D. Fernando concedió, en , el monopolio de la prostitución a Alfonso Yañez Fajardo, cuya familia lo conservó hasta comienzos del siglo XVII, pero el municipio abrió en una "ramería" concejil competidora. Podemos notar cómo los municipios no sólo toleraban la prostitución, sino que favorecían la construcción y mantenimiento de los burdeles, lo cual, como veremos a continuación, representaba para estas entidades apreciables ingresos económicos:.

Enclaustradas, las prostitutas no sólo estaban "mejor guardadas" sino que no escapaban a la tasación y su actividad aprovechaba financieramente a las ciudadesxx. Cuando la monarquía concedía a éstas el derecho de abrir un prostíbulo precisaba que recibirían las rentas de su explotación. Nunca eran administrados directamente sino arrendados o concedidos en monopolio a particulares, los burdeles producían cantidades apreciables.

En Albacete, a comienzos del siglo XVI, el burdel estaba arrendado entre 4. Era éste una tasa anual, del que se ignora el origen y si era igual para las diferentes categorías de mujeres y para todas las ciudades. Las que querían pasar la noche fuera del burdel debían pagar al alguacil un real por cada vez. En este caso, el interés financiero iba contra el enclaustramiento de las prostitutas, pero la ciudad sacaba provecho de lo que no podía prohibirxxi.

En , en las Cortes de Madrigal, la monarquía pretendió uniformizar este derecho de "perdices" en 12 maravedís anuales para las prostitutas y en 24 para las rameras, pero esta ordenanza parece que fue poco respetada. XV no se constata la percepción de dichas sumas".

El lenguaje utilizado por los bajos fondos era también una característica que lo definía. Era una jerga especial, la " jerga de la germanía ", cuyo empleo constituía un signo de reconocimiento entre los truhanes. La taberna era la ermita , el bando de tortura era el confesionario , ser ahorcado era casarse con la viuda , al dinero se le llamaba la sangre , a la bolsa de monedas la pelota y a Sevilla la denominaban Babilonia. Y esto atribuimos los del arte a su buena devoción, porque sus fuerzas no eran bastantes para sufrir el primer desconcierto del verdugo.

Y, porque sé que me han de preguntar algunos vocablos de los que he dicho, quiero curarme en salud y decírselo antes que me lo pregunten. Sepan voacedes que cuatrero es ladrón de bestias; ansia es el tormento; rosnos, los asnos, hablando con perdón; primer desconcierto es las primeras vueltas de cordel que da el verdugo.

La delincuencia sevillana solía resolver sus cuentas en los llamados " apedreaderos " que había en algunas puertas de la ciudad y en las murallas y barbacanas.

Nos cuenta el Padre León , todo un cronista de los bajos mundos, que en ellos se reunían " muchos hombres desalmados, delincuentes, inquietos, valientes, valentones, bravotines, espadachines y matadores y forajidos, gentes a quien no se atrevían las justicias que había en esta gran ciudad, así de la ordinaria, como la de la ciudad, y alcaldes de corte ".

Allí se enfrentaban las bandas rivales, con cuanto material bélico podían hacerse: No pocos fueron los alguaciles que salieron descalabrados cuando intentaron detener a los contendientes.

Pero dejemos que nos lo cuente el propio cronista:. Era tanta la demasía que aquel año había en esto, sin poderlo remedir ni el asistente ni los alguaciles, uno de los cuales se llamaba Marco Caña, famosísimo, de cuyo nombre temblaban todos en Sevilla y aun fuera de ella. No había fiesta ni domingo en que no hubiese alguno o algunos muertos y heridos; y pendencias y guerras tan ensangrentadas que era imposible ponerlos en paz, porque cuando estaban ya muy encarnizados los muchachos se le llegaban a cada lado los hombres de mal vivir que tengo dicho; los cuales venían a vengar sus injurias, y los odios, injurias y pendencias, que entre semana no habían podido vengar.

A río vuelto las vengaban en los apedreaderos y en los palos, que los domingos y fiestas se celebraban, y era tanta la gente que salía la Puerta de Marchena y de Córdoba, y a las murallas y barbacanas, como si fuera para ver justas y torneos.

Muchas veces iba el Asistente don Francisco Zapata, Conde de Barajas, grande gobernador, y de gran valor con sus alguaciles y volvíanse como habían ido, sin hacer suerte en ninguno de todos ellos; porque encolumbrando la justicia, se apiñaban y juntaban los dos bandos contrarios y diciendo: Otros, que no tenían ninguna ocupación, ni posibilidades de tenerla, se dedicaban a la mendicidad.

La mendicidad fue una constante de una sociedad en la cual el trabajo manual no gozaba de total aceptación y en la cual el mendigo no era un ser indeseable. La caridad estaba institucionalizada de tal forma que la sociedad asumía perfectamente la carga que suponía el mantenimiento de los pobres mediante una amplia gama de procedimientos.

Los ciegos son un grupo especial, recibiendo el respeto social y acompañados generalmente de una guitarra. Las fluctuaciones climatológicas con las consiguientes malas cosechas, hambrunas y endemias, junto con el alza de vida experimentada durante toda la centuria, fomentaron la miseria de muchos y la existencia de un submundo de mendigos y vagos. Se ha comprobado que de las licencias de mendigos que se expidieron en la ciudad en , eran para personas que procedían de fuera de ella.

Los ancianos que no tenían ningua clase de medios, eran cuidados en los hospitales.

prostitutas en cordoba españa prostitutas edad media

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *